Se llama María. Y no va a ser mía. Pero tampoco es algo trágico, era obio que el camino de alguien como ella y el camino de alguien como yo no se fuesen a cruzar más de lo necesario o más de lo "obligado". Cuando algún momento puntual hemos cruzado alguna palabara, ella me habla. Yo le hablo a sus ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario