Deje el botellín encima del muro, y mire a mi amigo. El extendió su mano y me acercó un cigarro. Me dejó también el mechero, y con lo encendí. Di una calada y cerre los ojos, expulse el humo mirando al suelo, y vi como chorreaba mi abrigo. No paraba de llover, mi abrigo me llegaba casi hasta los pies, asique mis pantalones no estaban muy mojado. Una suerte aunque me encanta la lluvia y acabar empapado. Le miré de nuevo, y me dijo:
- Tio, ¿porque no haces un blog?
Dedicado a Ramos
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