Siempre he sido un vómito, desde que el mundo es mundo hemos ido de aquí para allá. Mi padre me tuvo en los años setenta, vomitó y de ahí salí yo. Mi padre, era un vomito destacado, formaba parte de una asociación de vómitos llamada AGVO (Asociación General de Vómitos Oprimidos) Luchó por los derechos de los vómitos. Tuve una vida tranquila, y un buen día decidí tener un hijo. Los vómitos, para tener hijos vomitamos, y eso hice. Me sentí feliz. Hasta que un tiempo después el vómito. Yo estaba emocionado, iba a ser abuelo. Pero no todo fué bien. A mi hijo le daban arcadas sus propios vómitos. Así que el día que vomitó, sí, tuvo un hijo, pero le dió tanto asco, que vomitó de nuevo, eso provocó que tuviese otro hijo, y al ver a este, volvió a vomitar, y cada vez qeu veía a un nuevo vómito vomitaba. Y desde su primer hijo no paró de vomitar, hasta que murió de tanto vomitar. Mi propio vómito... un vomitivo, vómito asquerosamente precioso murió... Y con él todos sus hijos que se ahogaron unos a otros, al caer encima de su predecesor... Y ahora desde entonces, vimo en la más profunda oscuridad. Solo. Ya no quedan ni tropezones aderidos a mi cuerpo. Hace mucho que dejé de ser raba, que dejé de se pota, para comvertirme en una simple y decadente papa.
Dedicado a la papa de aparta papá, y a todo
aquél que ama esa cancion.
Si, dedicada al que ABARCA a Pablo,
Marina, Cubo, Julio, y demás seres Vomitivos.
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