lunes, 28 de marzo de 2011

Al amanecer.

Algún rayo de sol trató de cruzar la habitación y de llegar hasta ti. Estabas despertandote, y la luz cayó sobre tu cuerpo, parte de él cubierto por sábanas. Abriste los ojos y con la mirada me suplicaste a gritos que te abrazase. Salí de las sombras de tu cuarto, y me deslizé entre tus sábanas. Abriste de nuevo los ojos y miraste a los míos. Después los cerraste fuertemente y te hundiste en mi pecho mientras yo pasaba un brazo por encima tuya. Te acaricié y susurraste algo que no logré entender y me abrazaste. Pasé la mano por tu pelo oscuro y tú me miraste. <<Odio el no conocerte>> dije...

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