martes, 19 de julio de 2011
Los Demonios Interiores.
La ceguera provocada por la luz. Y que la pesadilla es despertarse, y no dormirse. Los surcos que deja en sí uno mismo. La propia luz que crece y que él apaga. Y es fuerte y duele. Duele el corazón de escarcha. Gélido. Y gélida la herida. Respira hondo y se ahoga. El aire, no quiere llegar hasta los adentros. Falta aire. Y mucho. Se ahoga en uno mismo. Náuseas. Se crean las heridas de los demonios interiores, que se gestan y crecen. Crecen en uno mismo. Es la cerilla que no alumbra. Es la vela que su propia cera engulle. Amor que acaba con el amor. Y la noche que no acaba en día. Altera en esencia, a la quinta. Altera conciencia. Anélidos del alma. Y mi sanguijuela es la mente.
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