Esa extraña sensación, que no es sólo un típico: "¿Qué hago aquí?", "¿quien es ese del espejo?". Es un simple ¿Qué?. Nada más; no hay nada más delante del muro ni detrás. En sí, ¿qué siento?, o ¿que no siento?. No hablo de arrepentimientos, porque no tengo ninguno. No siento nada de lo que he hecho. Aunque para arrepentirse, al menos hay que saber que se siente; no es mi caso. No es mi caso, y no siento. Ni siquiera siento lo que siento, en todo caso sentiría la furia y la rabia que alguna vez me asaltan. No me siento una persona feliz ni tampoco me siento una persona infeliz. Tantas rayas en la mano, tantas grietas por las que se escapan las cosas que no siento y las que siento se convierten también en cosas que no siento al escaparse. Al escurrirse por cada centímetro de mi cuerpo. Y si alguna vez siento algo diferente, creo que ni sé lo que es. No tengo sentimientos claros, no sé que siento hacia personas cercanas, excepto a dos o tres, que lo sé exactamente. Las lejanas, ya las dejaré para otro momento. Seré una de esas nuevas oleadas de personas sin sentimietos. Una oleada de nada. Nosotros somos la nada de este mundo.
"Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. ... sois la mierda cantante y danzante del mundo". (El Club de La Lucha)
Somos la nada que siente nada por nadie. Ni si quiera por sí mismo. ¿Me equivoco?. Soy igual que toda esa mierda de la que me quejo, lo único es que yo me he dado cuenta.
Yo me he dado cuenta de lo que somos, como todos. Quiero vivir una vida distinta a la de todos, como todos. Me creo diferente, como todos. Voy a ser como todos, como todos. Soy únicamente otro John Doe más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario