sábado, 9 de abril de 2011

Observo la espuma de la cerveza que hay ante mí. Blanca. Y hay alguna burbujilla por ahí. Estoy cenando, y es algo tarde. Y después de darle un bocado a una pizza hecha en el microondas, bebo algo de cerveza. Me encanta la cerveza. Pero no hay punto de comparación con beber de quien amas. La cerveza es un sorbo de placer, de ella, además de placer es un sorbo de pasión, un sorbo de vida.

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